viernes, 25 de agosto de 2017

43

Publicaciones Semanales Breves 43     -     24 08 2017
Los beneficios de la RECONTEXTUALIZACIÓN

Hace unos años atrás, uno de mis hijos iniciaba 4º año del bachillerato.
Conversando con él, le pregunté sobre las materias nuevas que tendría en ese año y me comenta que una de ellas era Literatura.
Le comento que era una asignatura para aprovecharla y disfrutarla, pues iba a hacer lecturas de temas que son buenos para leer en esa edad, pues luego, con al avance de los estudios, suele pasar que nos enfrascamos en lecturas específicas de la carrera y puede que no nos podamos hacer el tiempo para leer literatura.
Me dice entonces que sí, que eso está bien, pero que la profesora era una H. de P.
¿Por qué? le pregunto, qué pasó.
Dijo al comienzo de la clase que íbamos a poder leer lo que quisiéramos y al rato, saca una hoja de su cartera, la muestra con una lista de unos veinte libros y dice que íbamos a poder leer lo que quisiéramos de esa lista.
A los chicos esa aclaración les cayó muy mal y a mi hijo lo llevó a quejarse y discutir con la profesora, de tal manera que ya desde ese primer momento, el vínculo de él con ella quedó medio "machucado".
No siempre uno está muy lúcido, en todo caso hablo por mí, pero ese día y en ese momento se ve que tuve como un buen chispazo que me iluminó y le dije: "Que suerte que tenés de tener una profesora H. de P".
Obviamente que se enojó conmigo, me increpó, que cómo le decía eso, que si lo estaba "gastando", etc.
Se me ocurrió decirle que era una buena oportunidad como para hacer un aprendizaje, en una condición de bajo riesgo, sobre cómo manejarse con una persona que tiene autoridad, o mayor poder que uno y que es un/a H. de P., pues a lo largo de la vida tendrá que toparse con más profesoras y profesores H. de P., en lo que le quedaba de la escuela, luego sería en la facultad y también en el mundo del trabajo, donde podría encontrarse con jefes, jefas, compañeros y compañeras H. de P. y varias personas en cualquier ámbito, pues no hay vacunas para eso.
Y que tuviera en cuenta que a ningún alumno nunca lo han echado por ser muy buen alumno, por lo que eso sería lo mejor que podría hacer para remontar el machucón inicial del vínculo.
Y que cuando hubiera logrado un lugar de reconocimiento por su saber y su compromiso, todo sería mucho más fácil y podría disfrutar del aprendizaje realizado; me refiero no solo a Literatura.
Me escuchó pero no le cayó demasiado bien mi razonamiento.
A lo largo del año fui siguiendo de cerca el curso de los acontecimientos y cuando ante alguna anécdota yo le preguntaba qué había aprendido, su respuesta habitual era que nada había aprendido.
Entonces yo le preguntaba si cuando le dijo tal cosa y ella le respondió tal otra, etc. etc. no había aprendido tal cosa...?
A veces lo negaba y otras me miraba no con muy buena cara y así fue transcurriendo el ciclo lectivo.
Lo cierto es que a lo largo del año fue aprendiendo no solo literatura, ya que aprobó sin tener que dar examen final, sino que fue pasando del extremo de la queja, la inacción a la pro actividad, pudiendo tomar un creciente protagonismo en su rol de alumno, quizás cuestionador, pero comprometido y responsable.
Qué es lo que ocurrió que yo valoro?, que dejó de quejarse a partir de encontrar un camino posible y beneficioso para él, que le permitió, desde la posición pasiva y quejosa por sentir que él no podía hacer nada más que acomodarse con bronca a una situación de dependencia y desplazarse hacia una posición en la cual pudo desplegar una acción correctiva y de importante aprendizaje.
Finalmente cuando terminó la cursada del año, tuvimos una muy buena charla en la que pudo revisar y hacer un aprendizaje de una forma de afrontar y resolver una situación, que no solo lo molestaba, sino que atentaba contra su propio crecimiento y desarrollo personal.
Llamo RECONTEXTUALIZAR la situación al animarnos a cambiar la perspectiva desde la que estamos percibiendo una determinada situación, hacia otra perspectiva que nos permita encontrar el beneficio posible de transitar esa experiencia, que a primera vista nos resulta desagradable u odiosa.
Así que cuando nos encontremos con alguna dificultad les recomiendo que accionen el "magiclick", para que la chispa nos ayude a iluminar el campo y poder encontrar alguno de los beneficios que habitualmente no están muy a la vista, pero que si logramos correr el velo, aparecerán.



viernes, 18 de agosto de 2017

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Publicaciones Semanales Breves 42     -     17 08 2017
Nuestros "patrones" de conducta y otras yerbas


En la publicación anterior nos hemos referido a nuestros patrones de conducta.
Hoy me gustaría ilustrar con un ejemplo, un poco inventado pero tomado de la realidad, que nos facilite la comprensión de este proceso mediante el cual, hemos ido creando patrones de conducta, o matrices que han sido modeladoras de nuestro modo de estar en el mundo.
Imaginemos una criatura pequeña, que en determinado momento se resfría, o contrae una  gripe, o desarrolla una angina; levanta algo de temperatura, entonces la madre no va a su trabajo, pues se queda a cuidar y acompañar a su hijo.
El pequeño no tiene la madurez como para pensar y relacionar un hecho con el otro: "me enfermé y mamita se quedó conmigo", pero sí tiene la capacidad de percibir que, lo que él más quiere, que es estar al lado de su madre, ocurre.
A los diez o quince días repite el cuadro febril, que se lo definirá como una recaída.
Si el pediatra no fuera muy lúcido podría ocurrir que recete una batería de antibióticos como para eliminar bacterias del tamaño de elefantes.
Afortunadamente eso no es lo que ocurre más frecuentemente.
Si el pediatra en cambio tiene una visión amplia que va más allá de lo estrictamente médico y puede percibir que ya existen mecanismos muy rudimentarios, pero efectivos, que llevan a establecer alguna conexión entre una situación (la fiebre) y la otra (mamá se queda conmigo), indicará otras medidas de atención y cuidado, orientadas a crear condiciones adecuadas para ayudar al bebe.
En realidad, ¿qué es lo que ocurre?
El mecanismo empleado por el niño es eficaz, pues logra lo que desea: que su madre se quede con él y decimos que es eficaz, pues logra su cometido.
Lo que el bebé no percibe es que el costo de aplicar este mecanismo es el más alto, pues lo paga en la moneda salud.
Pero por ser eficaz, intentará aplicarlo más de una vez y si ni los padres ni el pediatra logran comprender lo que está ocurriendo subterráneamente, el niño continuará intentando resolver sus estados de ansiedad y angustia de este modo.
Es muy probable que si el entorno familiar lo favorece, este mecanismo con el tiempo, vaya consagrando un modo de respuesta ante las situaciones en las que esta personita se sienta débil, inseguro, vulnerable... y termine conformando una "matriz de conducta" que se activa, por decirlo de un modo simple, automáticamente.
Se irán repitiendo entonces los episodios en los que se afecta su salud, pues es la forma de llamar  y conseguir la atención; en esta primera etapa de la vida, atención de la mamá y luego, de este modo llamará la atención de otras personas de su entorno próximo.
Si con el correr del tiempo no se desarrolla una percepción y comprensión de lo nocivo de este dinamismo interno, es muy probable que esta persona desarrolle un estilo predominantemente dependiente, donde para él será muy natural instalarse en un rol demandante, y si no media una acción esclarecedora, más adelante puede cristalizarse en este modo de estar en el mundo, dependiente y demandante.
La etiología de algunos cuadros asmáticos suele estar íntimamente vinculada a este fenómeno. Resulta muy claro cuando podemos observar las circunstancias en las que se manifiesta la sintomatología de la falta de aire, la sensación de ahogo, donde habitualmente encontraremos que se hace patente la sensación de inseguridad y necesidad de apoyo.
¿Qué es lo importante?

·         Tener muy en claro que estamos hablando de matrices de conducta que no han sido heredadas genéticamente, sino que han sido construidas por uno mismo ante vivencias que nos llevaron a sufrir.
·         Que si nosotros mismos las hemos construido en un momento de nuestra vida, ahora ante la evidencia de su disfunción las podemos modificar o reemplazar por nuevas matrices que hoy podemos construir.
·         Que esta tarea es difícil si la quisiéramos hacer en solitario, por lo que será importante estar atentos para encontrar un buen acompañamiento terapéutico.

sábado, 12 de agosto de 2017

41

Publicaciones Semanales Breves 41     -     11 08 2017
El enojo, la frustración y sus consecuencias  (Segunda Continuación)

En la publicación anterior, la número 40, hemos intentado una mirada a esa área de nuestro ser que nombramos como el Inconsciente.
Entre otras cosas, dijimos que todo lo que hemos vivido está registrado en nuestro Inconsciente y que es el lugar en el que se albergan todas nuestras memorias con su correspondiente huella emocional, pero es mucho más que eso.
Para simplificar la explicación dijimos que es como si fuera nuestro "Windows"; ahí es donde está registrado el modo singular en el que fuimos configurando todas nuestras experiencias de vida.
Si nos remontamos en el tiempo y vamos al momento y las circunstancias en que tiene su origen este concepto, aparece la genial figura de Freud y observamos que cuando desarrolla su teoría ante sus colegas, éstos casi lo tiran por la ventana, pues por no comprender tan complejo concepto, les resultaba más fácil creer que Freud se había vuelto loco.
Este es un relato simplificado de lo que en realidad ocurrió.
Dada la complejidad implícita en tal concepto, respetuosamente y tomando valiosos elementos de otros aportes teóricos como por ejemplo el Psicodrama, podemos intentar una aproximación que nos facilite el acceso al conocimiento y reconocimiento de esta estructura clave de nuestro psiquismo, procurando reconocer en nosotros mismos manifestaciones que dan cuenta de su existencia.
Invito a pensarnos y observarnos como portadores de una serie de Personajes Internos Imaginarios que ante diferentes situaciones hacen su aparición algunos de ellos, mientras que otros permanecen en un segundo plano, o distraídos o mirando para otro lado.
Seguramente nos resultará fácil reconocer a alguno de estos personajes.
En un proceso terapéutico, resulta muy útil y facilitador para la tarea de reparación interior, ir descubriendo y reconociendo cómo está facilitado en cada uno de nosotros el mayor protagonismo de unos personajes sobre los otros y como resultado de esta dinámica interna, resulta que funcionamos de tal o cual manera.
A modo de ejemplo, intentemos nominar a algunos de estos personajes para acercarnos a una mejor comprensión de nuestro singular funcionamiento:
El Juez Crítico, que es autocrítico y ejerce una influencia predominante, esto se manifestará en un singular modo de actuar.
Consideremos entonces la influencia que podrán tener otros personajes asociados:
El Huidizo que huye por sentir que no debe o no puede enfrentar la situación planteada;
El Temeroso que desarrolla pensamientos catastróficos que lo llevan a tener una mirada marcada por la inseguridad;
El Inseguro que siente que no puede hacer nada, pues siente que no sabe lo suficiente como para tomar una acción asertiva;
El Pasivo que ante las dificultades, por sentir que no podrá con ellas, casi sin darse cuenta decide no hacer nada y dejar que otros tomen iniciativas por él;
El Dependiente que por no poder asumir cierta cuota mínima de riesgo al tomar decisiones, deja que otros decidan por él, aún cuando lo que se decida vaya en contra de sus deseos;
Algunas de estas combinaciones nos permiten comprender mejor por qué hay personas que van perdiendo protagonismo en sus vidas, se recluyen en situaciones en las que han perdido la iniciativa y se van acomodando pasivamente en los lugares donde hoy los mandan y mañana los tiran.
Afortunadamente contamos con otros Personajes que son nuestros "socios" y que muchas veces no están disponibles, porque en nuestra singular configuración quedaron mirando para otro lado y no contamos con ellos si no los convocamos.
En este punto digamos que cobra gran importancia instalarse en un buen proceso terapéutico para despabilarlos y lograr que estén disponibles para neutralizar la acción de los no amigables que mencionamos más arriba.
Nuevamente, a modo de ejemplo mencionemos:
El Curioso, que se preguntará sobre los posibles por qué y para qué, mejorando la comprensión de las causas y los destinos de las diferentes acciones;
El Perceptivo, que nos permite tener una comprensión más amplia y profunda sobre la situación en la que nos encontramos;
El Lúcido, que a partir de percibir mejor, puede revisar patrones de conducta hoy ineficaces y crear nuevos patrones más funcionales;
El Creativo, que ante las dificultades se pregunta ¿qué podemos hacer y cómo hacerlo?
El Proactivo, que en oposición al pasivo, siempre estará dispuesto a intentar y ensayar nuevas alternativas;
El Asesor, que estará muy bien dispuesto a colocarse a una distancia de observación que le permitirá desde una visión en perspectiva, aportar nuevas sugerencias de acción.
Esta lista es simplemente enunciativa para ejemplificar la dinámica interna que se produce en nuestro inconsciente.
No es para nada limitativa y tal como hemos dicho en otras oportunidades, debemos adicionarle un gran etcétera, una vez más, con todas las letras.
¿Para qué nos puede ser útil contar con este esquema conceptual?
Un objetivo terapéutico de fundamental importancia es lograr que se establezcan diálogos inteligentes entre estos diferentes personajes, para lo cual hay una tarea previa de identificación de cada uno de ellos y luego se trata de ayudar en la creación de los diálogos favorecedores del descubrimiento y creación de nuevos caminos hacia la salud, al bienestar, a la recuperación del humor y lograr un mayor protagonismo en la vida.



viernes, 4 de agosto de 2017

40

Publicaciones Semanales Breves 40     -     03 08 2017
El enojo, la frustración y sus consecuencias  (Continuación)

En la publicación anterior hemos hablado de diferentes formas de manifestarse el enojo.
Las personas somos iguales unas a otras si nos miramos desde una perspectiva global, somos iguales entre sí y diferentes de otros miembros de la especie animal.
Pero si nos observamos desde una perspectiva individual, en seguida aparecen aspectos que nos diferencian.
Esas diferencias son constitutivas de cada ser; cada uno de nosotros somos únicos y esta singularidad está dada por factores excepcionales e irrepetibles, que tienen origen en los deseos de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, y podríamos seguir...; es decir, en nuestro árbol genealógico, ¿qué misión* se espera que vengamos a cumplir?.
Puede parecer sutil, pero hay abundante bibliografía que da cuenta de la importancia que tiene este fenómeno en la constitución de nuestro ser.
A lo dicho, debemos agregar:
- Nuestra constitución genética,  
- Cómo ha sido nuestra vida intrauterina,
- Las condiciones que enmarcaron el proceso del parto,
- Cómo hemos transitado la primera etapa de nuestra vida,
- Cómo han sido nuestros padres con nosotros,
- Si hemos tenido la suerte de experimentar la ternura, que es el componente más importante del amor,
- Como se ha ido configurando la dinámica en la relación entre los miembros de nuestra familia de origen,
- Qué lugar ocupamos en la línea fraterna; hijo único, primer hijo o hermano mayor, el más pequeño o hermano menor, el del medio, etc.
- Si fuimos el hijo preferido de Papá o de Mamá...
- Si fuimos deseados por ambos progenitores,
- Si fuimos deseados sólo por uno de ellos,
- Si fuimos el resultado de un accidente en la vida sexual de nuestros padres,
- Y una gran etcétera, con todas las letras.
Todo lo que ha sido mencionado está registrado en nuestro Inconsciente.
¿Y qué es nuestro Inconsciente?
Podemos decir que es el lugar en el que se albergan todas nuestras memorias con su correspondiente huella emocional, pero es mucho más que eso.
Forzando las cosas y otorgándome una licencia cibernética, que no me gusta, pero que puede ayudar a una mejor comprensión de la misión de esta estructura de nuestro psiquismo, me aventuro a decir que es como si fuera una especie de nuestro "Windows"; ahí es donde está registrado el modo singular en el que fuimos configurando todas nuestras experiencias de vida.
De cómo hayan quedado registradas cada una de dichas experiencias y de cómo las hayamos vivido, dependerá el funcionamiento de nuestros resortes internos, de cómo nos llevan a accionar y reaccionar del modo singular en que lo hacemos.
Cuando observamos desde esta perspectiva cómo respondemos al enojo por ejemplo, si lo hacemos de acuerdo a la curva 1 (artículo anterior) o a la curva 2, podremos comprender algo más acerca de los patrones de conducta que fuimos consagrando a lo largo de la vida, especialmente, en los primeros años de nuestra vida.
¿Y cómo funciona una psicoterapia entonces si alguien desea pasar del modo curva 1 al curva 2?, tal como lo planteó una lectora de estas publicaciones.
Si partimos de la base de que tales patrones no los hemos heredado genéticamente, sino que los hemos ido construyendo nosotros mismos, pues en la búsqueda de satisfacer nuestros deseos más infantiles, por ensayo y error, hemos probado diversas formas de accionar y reaccionar y fuimos consagrando ciertos moldes de conducta, que al ver que fueron efectivos, ya que nos permitían lograr lo que deseábamos, los fuimos aplicando y perfeccionando.
Entonces, volviendo a la pregunta anterior, ¿cómo funciona una psicoterapia entonces?.
Si partimos de la base de que nosotros mismos ayer hemos creado tales patrones, podemos decir que hoy, nosotros mismos los podemos modificar, los podemos transformar, los podemos recrear, en la medida en que nos vamos dando cuenta de que los anteriores han perdido efectividad, pues ya no nos resultan útiles, aún cuando lo hayan sido en tiempos pretéritos de nuestra vida, pero hoy estamos diferentes, producto del paso del tiempo.
El paso del tiempo va tallando nuestro aparato psíquico y nuestra emocionalidad, del mismo modo que va transformando cada célula que nos constituye y vamos necesitando recrearnos para poder continuar una vida camino a un creciente bienestar.
Entonces, sólo como ejemplo, si nos encontramos deseando poder pasar del modo curva 1 al modo curva 2, (tratado en nuestra publicación anterior), es que nos estamos invitando a realizar un trabajo sobre nosotros mismos para lograr ese cambio saludable.
En la próxima publicación continuaremos el tratamiento de este tema.
Hasta la próxima entonces.

*La misión es la razón de ser.


jueves, 27 de julio de 2017


39

Publicaciones Semanales Breves 39   -   28  07 2017
El enojo, la frustración y sus consecuencias

Cuando estaba haciendo mi formación como psicoanalista, tuve el privilegio de estudiar más de cinco años con el Dr. Fernando Ulloa.
Una de las personas más lúcidas que conocí en mi vida.
Entre sus frases célebres estaba ésta: "En las cosas del amor, el que se enoja, pierde".
Hace unos años, cuando estaba en la tarea de escribir mi libro "El Conflicto como Motor del Cambio" le pregunté si yo podía hacer el siguiente agregado a su frase que quedaría así: "En las cosas del amor y de la vida en general, el que se enoja, pierde".
Me dio su acuerdo.
No disponemos de un botón que al oprimirlo evitamos enojarnos, ni otro que nos desenoje; tampoco hay pastillas ni vacunas para evitarlo.
Se trata de un cambio en el estado de ánimo que nos genera pérdidas. "El que se enoja pierde".
¿Qué perdemos?
Perdemos salud, pues la tensión que se produce no es buena; perdemos capacidad perceptiva, pues desde el enojo se incrementan nuestros puntos ciegos; puntos ciegos intelectuales y emocionales; perdemos inteligencia, pues nuestro intelecto se eclipsa por el desplazamiento del área emocional sobre la intelectual, tal como hemos visto en una de las publicaciones anteriores; también disminuye nuestra capacidad creativa, es decir, la posibilidad de crear alternativas de solución al tema que nos enoja, perdemos humor, que es una de las reservas de salud más importantes que tenemos las personas.
Con respecto a la forma en que se manifiestan nuestros enojos, debemos decir que existe una suerte de mecanismo que funciona de un modo automático.
No estamos pensando en enojarnos; el enojo ocurre por dificultades que se nos presentan cuando no podemos satisfacer nuestros deseos.
Es habitual que el enojo vaya acompañado de un sentimiento de frustración por no poder acceder a lo que deseamos y viene uno a caballo del otro, el enojo y la frustración.
Este automatismo, por llamarlo de un modo sencillo y descriptivo, es algo común a los humanos.
Cuando nos referimos a los diversos modos de reaccionar de diferentes personas, hablamos del carácter, y solemos calificarlas como de buen carácter, mal carácter, carácter "podrido" y otros calificativos de más grueso calibre.
¿Qué podemos hacer frente a estas manifestaciones que se activan de un modo ajeno a la voluntad?
Hemos dicho en publicaciones anteriores que una buena psicoterapia favorece modificaciones estructurales de la personalidad que producen cambios.
Sin embargo, también dijimos que no todo puede ser cambiado, es decir que hay características, aspectos, conductas, ciertas actitudes que pueden cambiar, pero también que hay aspectos nucleares que hacen a la esencia de la persona que no van a cambiar.
Recordarán que en la mencionada publicación dijimos, algo groseramente que "alguien que es un H. de P no va a cambiar".
Entonces ¿cómo será esto de enojarse?, no enojarse?, enojarse poco, mucho o casi nada?, ¿será algo sobre lo que valdrá la pena trabajar o será inútil?.
En las primeras publicaciones hablamos de la importancia de la percepción y dijimos que todo se inicia con la percepción, por lo que si no percibimos los beneficios o los perjuicios de algo que nos acontece como un problema, no haremos nada para solucionarlo.
Una psicoterapia dinámica tiene como objetivo primordial acompañar al consultante a ampliar su visión, y en la medida que ello va ocurriendo ayuda a que el consultante se vaya instalando pacientemente como paciente.
Dadas estas condiciones, aparecen cada vez mejores posibilidades de trabajar sobre uno mismo en la búsqueda de dinámicas cada vez más saludables y ocurre que como por arte de magia, que no es magia, sino el fruto del trabajo personal sobre uno mismo, nuestras partes dolientes se van reparando, los síntomas van cediendo, en consecuencia, la salud se va recuperando.
Con la intención de ayudar a quienes quieran experimentar una suerte de autodiagnóstico, ofrezco dos gráficas que nos permiten ver diferentes modos de reacción ante las frustraciones y el enojo e invitar a que cada uno reflexione sobre los modos más saludables y los menos saludables.
En la curva 1 vemos la respuesta al enojo de una persona que permanece mucho tiempo enojada y en la curva 2 un funcionamiento más saludable; está un breve tiempo enojada y se desenoja rápidamente.



viernes, 21 de julio de 2017


38

Publicaciones Semanales Breves 38 - 21  07 2017
Reflexiones sobre las situaciones conflictivas (7º Continuación)
Continuación de los puntos 5 y 6 de la publicación anterior.


7.- Debemos prepararnos para el tratamiento del conflicto. Esto significa:
·         En lo concerniente al tema o contenido de la  discusión, sobre lo cual ya nos hemos extendido en algunos puntos anteriores.
·         Tan importante como lo anterior, prepararnos nosotros mismos.
·         Nuevamente, más que de técnicas, se trata de recomendaciones para poder estar atentos a cómo nos sentimos frente a la situación singular que debemos afrontar.
·         Tener muy presente que en todo momento hablaremos de nosotros mismos y no del otro; por ejemplo decir "me cae mal, o me afecta, o me hace sentir mal...tal cosa" en vez de decir "lo que ocurre es que vos, sos muy intolerante, o muy autoritario, etc...".
·         Una forma de prepararnos es trabajar a partir de preguntas como las siguientes:
·         ¿Se trata de un tema que nos apasiona o entusiasma?.
·         El conflicto sobre el que trataremos, ¿Es una problemática que rechazamos?, o nos aburre, o está reñida con nuestros principios, nuestros valores?
·         La persona con quien trataré el conflicto, ¿posee características personales tales que me resulta agradable discutir con ella, o se trata de alguien que tiene aquellas cualidades que me irritan, o me enojan, o me molestan, o me aburren, etc.
·         ¿Se trata de una persona con quien ya tengo establecido un vínculo previo, con cierta historia de relación, que nos lleva a sentirnos de tal o cual manera?
·         ¿Cuáles son los supuestos de los cuales estoy partiendo sobre quien será mi interlocutor, que me predisponen de tal o cual manera y que en gran parte de ello dependerá que podamos mantener una conversación más distendida o más tensa.
·         Estas preguntas más todas las que puedan surgir y que me permitan obtener una imagen de mí proyectada en el espejo imaginario de mirar hacia adentro.

8.- Revisar si mis expectativas de resolución son realistas.
·         Simplemente se trata de tener presente el concepto de  “proyecto posible”. 
·         Frente a ciertas situaciones conflictivas hay personas que se enfrentan con la idea de que nada se podrá resolver, nada se podrá hacer, nada podrá funcionar.
·         En el otro extremo suelen agruparse las personas que tienden a proponer mega soluciones, propuestas fantásticas, casi delirantes, que luego resulta casi imposible llevarlas a cabo.
·         En realidad estamos diciendo que los extremos se juntan. Tanto los que ya están diciendo que no se puede como los que hacen propuestas faraónicas, terminan no pudiendo hacer nada.
·         Sostenemos que el proyecto posible siempre se encuentra en algún punto intermedio entre estos dos extremos. Alentamos entonces a buscar ese punto que es el que permitirá encontrar una solución realista.

9.- Estimar un tiempo razonable para la duración del análisis y discusión.
·         Al hacer la preparación de la estrategia, la argumentación, las ilustraciones y datos que serán empleados en las conversaciones, se hará una estimación del tiempo que razonablemente debería llevar la discusión del caso.
·         Dicha estimación constituirá un parámetro que nos permitirá luego evaluar la calidad del proceso de resolución. En qué medida está siendo útil o estamos perdiendo el tiempo.
·         La experiencia es lo que va permitiendo ser cada vez más precisos en estas estimaciones, pero lo más importante es poder registrar la posible reiteración de temáticas y argumentaciones, que como ya dijimos, se trata de situaciones que no hallan la solución y por ello se repiten, a la búsqueda de una salida posible.

10.- Estar atento en todo momento a la tentación que puede surgirnos, a nosotros mismos o al otro, de querer ganar a toda costa.
·         Simplemente eso, estar atentos al riesgo de caer en esta tentación.
·         La recomendación es no perder de vista el objetivo. El objetivo nunca puede ser ganarle al otro, sino asegurar el logro de un acuerdo que garantice la resolución del problema por la que se generó el conflicto cuidando en todo lo posible el mantenimiento de un vínculo que permita la continuidad en la resolución de los conflictos futuros.

Con esta publicación cerramos por ahora las recomendaciones prácticas para el abordaje de las situaciones conflictivas.



La imagen puede contener: personas sentadas

jueves, 13 de julio de 2017

37

Publicaciones Semanales Breves 37 - 14  07 2017
Reflexiones sobre las situaciones conflictivas (6º Continuación)
Continuación de los puntos 3 y 4 de la publicación anterior.

5.- El momento para su tratamiento hay que buscarlo con sentido de oportunidad.

·         No se puede hablar en cualquier momento de cualquier cosa. Hay momentos que son los más indicados y otros que son totalmente inoportunos. No es que no se pueda, es que no es lo más conveniente.
·         Cuando se mencionan los clásicos seis elementos de la comunicación (emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto), en general al último no se le presta demasiada atención. Y yo creo que es de fundamental importancia.
·         El contexto trata del espacio y el tiempo, es decir, el lugar en el que vamos a conversar y el momento en el que nos dispondremos a hacerlo.
·         Nuevamente, no se trata de una técnica, se trata de emplear el criterio, para no repetir sentido común.
·         Si yo tengo un tema entre manos que quiero tratar rápidamente con mi jefe, por ejemplo, debo darme cuenta que quien está ansioso por tratarlo soy yo, no él. Puedo verme tentado entonces a plantearle mi problema en cuanto lo vea, sin tomar en cuenta que, quizás está regresando a su despacho luego de terminar una reunión con su director en la cual no le fue bien.
·         Mi propia ansiedad no me permite hacer uso de mis conocimientos de comunicación no verbal y paso por alto el observar la forma en que viene caminando, su rostro, su mirada, sus tics activados (si los tiene), etc. y me dirijo a plantearle entonces lo que yo necesito hablar con él en ese momento.
·         Obviamente que si mi Yo Observador hubiera estado habilitado en ese momento y el Yo Actor hubiera podido escucharle, seguramente no hubiera intentado conversar con él en ese mismo momento.
·         Lo que se impone como recomendación es hacer uso del sentido de oportunidad.
·         El ejemplo ilustra acerca de los recaudos que debo tomar para encontrar un buen momento para reunirme con el otro para resolver un conflicto.

6.- La otra variable es el espacio. Se debe definir cuál es el lugar más apropiado para la charla.
·         Así como dijimos en el punto anterior que el momento para la reunión debe hallarse aplicando el sentido de oportunidad, el espacio lo elegiremos con sentido común, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones.
·         Según el lugar en el que celebre la reunión, una de las partes sentirá que juega más de local y la otra de visitante.
·         También se puede elegir o proponer para la reunión un lugar que sea neutro para ambos.
·         Debemos analizar detenidamente, qué es lo mejor para cada situación.
·         El espacio ejerce una fuerza sutil, de tal manera que quien esté en su propio medio, su lugar, sus objetos conocidos, la proximidad con su gente, compañeros, amigos, etc., se sentirá más cómodo.
·         A la inversa, quien se encuentre en un espacio que no le sea tan familiar, se sentirá más incómodo.
·         No se trata entonces de hacer la reunión en un lugar donde supuestamente tomaré ventaja al lograr que el otro se sienta incómodo, sino más bien analizar esto a la luz de los conceptos que hemos compartido hasta aquí.
·         Hacerlo así sería hacerlo desde los paradigmas tradicionales en el tratamiento de los conflictos. Debo debilitar al adversario para lograr “doblarle el brazo”. Nos hemos extendido en las consideraciones sobre ganadores y perdedores.
·         Si lo que necesitamos es que el otro comprenda puntos de vista que le son ajenos y que considero determinantes para poder arribar a un buen acuerdo, quizás sea mejor procurar las mejores condiciones de comodidad al otro, que no será el adversario.
·         La recomendación entonces, que no es una técnica, está en hacerse del tiempo necesario para analizar esta situación y definirla criteriosamente en cada caso.

Continuaremos en la publicación de la próxima semana con más recomendaciones.