sábado, 23 de septiembre de 2017

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Publicaciones Semanales Breves 45     -     21 09 2017
La Confianza, el Control y la Ansiedad (continuación)

Quiero compartir una mirada desde otro ángulo al tema de La confianza, el Control y la Ansiedad.
Continuando con la reflexión de la publicación anterior, en la que nos hemos referido a la relación que existe entre la confianza y la necesidad de control, procuraremos avanzar en la comprensión de la aparición del síntoma - incremento de la ansiedad - que se manifiesta cuando no logramos confiar en algo y no percibimos la inutilidad de nuestros esfuerzos para insistir en ejercer control.
Nos hemos referido en artículos anteriores a la estructura de nuestro psiquismo que determina el modo singular en que nos movemos y nos manifestamos a lo largo de nuestra vida.
 Y planteamos que a través de nuestras experiencias vividas desde que llegamos al mundo, fuimos dando una especial y única configuración a nuestro sistema de respuestas que está registrado en nuestro nivel inconsciente y tal configuración es la que da origen al modo en que nos movemos. Para facilitar su comprensión hemos utilizado como metáfora "nuestro window".
Una pregunta que podemos hacernos es, cómo hacemos para modificar algo de esa estructura, que es el lugar en el que se origina nuestra conducta y las respuestas que damos ante situaciones que nos resultan difíciles de resolver y que son en consecuencia, productoras de tensión, por lo que afectan nuestra salud.
Una psicoterapia ayuda a generar cambios y favorece el desarrollo de acciones y respuestas más saludables.
Para ilustrar como opera una psicoterapia, podemos considerar lo siguiente:
Un indicador de Fortaleza es la capacidad de Atacar, tanto físicamente, como verbalmente.
Pero no todas las personas tienen su fortaleza en la capacidad de Atacar; hay quienes la tienen en su capacidad de Esquivar, también, física o verbalmente.
Hace muchos años tuvimos un boxeador argentino que fue campeón mundial, pero su fortaleza no estaba en su capacidad de atacar sino en esquivar. Fue Nicolino Locche.
Durante quince rounds de 3 minutos cada uno, su contrincante no podía asentarla una trompada, pues era una especie de bailarín en el ring y esquivaba prácticamente todos los golpes.
Nunca ganó un pelea por knockout, pues su fortaleza estaba en su capacidad de Esquivar y no de pegar.
Finalmente tenemos la Paciencia, como indicador por excelencia de fortaleza. No me estoy refiriendo al concepto vulgar de paciencia, tipo, "paciencia macho, te han jodido...", acompañadas estas palabras de una palmada en el hombro.
Hablo de la Paciencia como virtud, como la capacidad de esperar el desarrollo natural de los acontecimientos, sin ponernos ansiosos, al saber que lo que está ocurriendo es lo que sabemos que debe ocurrir y eso lleva un tiempo.
El saberlo nos brinda la fortaleza que permite esperar pacientemente que transcurra el tiempo necesario para que tales acontecimientos tengan lugar y al saber que eso es lo que muy probablemente va a ocurrir no me pondré ansioso, sino que podrá esperar que ocurra lo que tenga que ocurrir para que se produzca el hecho esperado.
En una psicoterapia se va produciendo un conocimiento creciente de uno mismo, de modo que ese saber es el que nos permite instalarnos en un lugar de mayor paciencia al darnos cuenta de cómo funcionamos.
Es el mejor ansiolítico, pues no tiene efectos secundarios ni adversos. Se trata simple, pero trabajosamente de ampliar nuestra comprensión sobre nosotros mismos, de modo que la mayor fortaleza se basa en un sentimiento de autoafirmación creciente y consecuentemente una mayor autoestima.
No estaremos tan pre-ocupados por controlar lo que no está en nuestras manos controlar, y por tal motivo ansiosos, sino que nos ocuparemos, (sin pre), por observar el curso de los acontecimientos serenamente.
Estamos diciendo que la Paciencia es un fenómeno que se genera internamente, como consecuencia de desarrollar nuestra capacidad perceptiva, es decir, ampliar nuestra visión.
El beneficio consecuente será de poder profundizar en la comprensión del hecho que nos inquieta, disminuyendo así los niveles de ansiedad.
Podemos concluir que si la Paciencia es Fortaleza, su opuesto, la Impaciencia, será Debilidad y  podemos ver que se manifiesta en los estados de ansiedad.


viernes, 15 de septiembre de 2017

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Publicaciones Semanales Breves 44     -     14 09 2017
La Confianza, el Control y la Ansiedad

Días pasados presencié una escena que me resultó interesante por la reflexión que me generó.
En una confitería se encontraban sentados a una mesa dos personas, un muchacho joven y una chica, también joven; ambos, como corresponde en estos tiempos, con su teléfono celular sobre la mesa.
Se los veía que estaban conversando agradablemente.
En un momento suena uno de los dos teléfonos, el de ella en este caso, quien atiende la llamada y mantiene una breve conversación.
Ni bien termina la conversación telefónica, él le pregunta: ¿Quien te llamó?, en un tono no muy amigable, que mostraba cierta molestia; ¿celos?, ¿falta de confianza?,¿ qué habrá pasado por su imaginario?
Ella le contesta, pero el clima de la conversación, visto desde la distancia en la que yo estaba, se veía que había cambiado, ya no fue el mismo.
Recordé que cuando con mi amigo Claudio, con quien trabajo frecuentemente en la problemática de la aerofobia; (personas con temor a volar en avión), asistimos a personas que se inquietan y sufren estados de ansiedad, muchas veces muy intensos, pues desde la butaca en la que se encuentran sentadas en el avión, pretenden controlar lo que ocurrirá en el vuelo, en el momento del despegue, en el crucero, en los momentos de turbulencia, frente a las condiciones climáticas, en relación a los ruidos, al aterrizaje, etc.
Desde la butaca no es posible controlar nada. Todo lo concerniente al vuelo es controlado desde la cabina del avión, en combinación con la información que los pilotos reciben de tierra, de los satélites, desde los otros aviones, etc. y son ellos los únicos que ejercen el control del avión.   
Si la persona no logra depositar cierta confianza mínima en todo lo que constituye el sistema de aeronavegación comercial, se pondrá crecientemente ansiosa por la ilusoria pretensión de controlar lo que desde la butaca no se puede controlar.
Si en cambio experimentan confianza, podrán relajarse y disfrutar del viaje, pero si no logran depositar esa dosis mínima de confianza la pasarán mal, pues la necesidad de sentirse en control de la situación desde una posición en la que es imposible controlar, les llevará inevitablemente a que se incrementen los niveles de ansiedad.
Y la ansiedad es la primera manifestación con la que se pone de  manifiesto este malestar.
Y es importante saber que cuando se incrementa nuestro estado de ansiedad, luego, en algún momento hace su aparición la angustia, que es un grado mayor de malestar y más delicado para la salud, pues la angustia conlleva un compromiso corporal.
Esto significa que la angustia ya afecta la salud, pues hace impacto en algún órgano o en alguna zona de nuestro cuerpo que es en la que tenemos instalados nuestros "fusibles".
Quiero manifestar la gran importancia de estar atentos a estas manifestaciones emocionales que comprometen nuestra salud, cada vez que nos encontramos en alguna situación en la que experimentamos una pérdida de nuestra capacidad de control sobre las variables que afectan nuestra percepción.
Lo que intento decir es que existe una relación directa entre nuestra confianza y nuestra necesidad de experimentar que estamos en control.
Si no podemos confiar, necesitaremos sentir que estamos mucho más en control que si estuviéramos pudiendo confiar.
Si el muchacho de la confitería sintiera mayor confianza en su pareja, no le importaría quien la llamó; ya ella se lo dirá, si es importante compartirlo o si no le participa, quizás sea porque no se trataba de algo que mereciera ser compartido en ese momento; ya ella le contaría.
Si la persona viajera sintiera confianza en los múltiples controles del sistema de aeronavegación, podría relajarse y conectarse con el placer de viajar en avión, pues no estaría en estado de ansiedad por la pretensión de controlar lo que desde la butaca es incontrolable.
Se trata entonces de mirarnos en el espejo de mirar hacia adentro y explorar que nos lleva a no poder confiar un poco más.
Está bueno que cuando atravesamos momentos como éstos, podamos preguntarnos a nosotros mismos sobre qué necesitamos hacer u obtener que nos permita incrementar nuestra confianza frente a lo que nos inquieta.

Las preguntas son lo mejor que podemos hacernos para abrirnos a la reflexión en esta búsqueda de respuestas útiles y saludables para poder relajarnos y hacer que desciendan los niveles de ansiedad y cuidar así nuestra salud