sábado, 10 de junio de 2017

Aclaración (Publicación Nº 32)

La curva asintótica surge de una ecuación matemática que al graficarla, muestra como la curva se acerca cada vez más al eje horizontal (abscisa), pero nunca llegará a tocarse.


Con la curva asintótica quiero ofrecer una imagen visual que nos permita comprender y recordar, que cuando emprendemos un nuevo aprendizaje, en la medida que nos resulta beneficioso, podremos perfeccionar su ejecución cada vez más y es bueno saber que siempre habrá algo más por hacer para continuar mejorando.

viernes, 9 de junio de 2017

32

Publicaciones Semanales Breves    32     -    09 06 2017
Reflexiones sobre las situaciones conflictivas (Continuación)


Continuamos a partir de donde dejamos en la publicación anterior.

Me gustaría que al leerlo, las personas adquieran una perspectiva diferente del enfoque con que habitualmente se colocan frente al otro en situación de conflicto y experimenten la posibilidad de arribar a nuevos resultados.

En síntesis, se trata de ofrecer una visión diferente a la habitual sobre el conflicto e invitar a una indagación en la cara oculta de su proceso de resolución.

Mi hijo, como buen adolescente, tuvo en esos días una situación difícil con su madre. Unos días atrás, conversando con él, me relataba una discusión que había tenido con ella. Aún estaba enfadado. Le propuse que recorriéramos juntos un pasaje del escrito, que aún no tenía formato de libro y que me pareció podría iluminar el camino para revisar el porqué se había llegado a esa situación, para pensar luego en algunas alternativas de abordaje.

Me resultó muy interesante y satisfactorio lo que ocurrió en esa charla. Su enfado fue cediendo a medida que iba comprendiendo lo que estaba en juego, hasta que en un momento se le dibujó una sonrisa que expresaba que se había dado cuenta de la mecánica subterránea que había estado operando.

Es interesante observar este fenómeno de la aparición de la sonrisa, pues siempre muestra el instante en el que se hace la luz sobre los motivos que han instalado el conflicto. La sonrisa muestra inequívocamente el momento en el que se va des-eclipsando el área intelectual; marca un antes y un después en el proceso de la posible resolución del conflicto.

Luego conversamos sobre cosas diferentes que se podría hacer frente a una situación equivalente a esa. Este relato, que es anecdótico, expresa lo que deseo que le ocurra al lector.

Cuando presenté el escrito en las editoriales me preguntaban sobre el “target”, palabra no española: a qué público estaba dirigido. Les dije que a colegas, también a líderes, tanto como a las mujeres y hombres que sufren en el mundo del trabajo, por no comprender los motivos de sus sometimientos al carecer de recursos para afrontar mejor las situaciones problemáticas habituales.

Una de las “frases célebres”, así denominadas por mi interlocutor interno en uno de los pasajes del libro, es que “La comodidad es el enemigo Nº 1 del crecimiento”. Instalarnos en lo que se ha dado en llamar la “zona de confort”, con frecuencia nos lleva a renunciar al despliegue de nuestras capacidades intelectuales y al aprovechamiento de la riqueza de nuestra vida emocional, condiciones que nos permiten crear nuevos abordajes de solución.

Propongo hallar respuestas originales frente a los problemas y frente a los conflictos, para superar mediante un acto de creación el orden de lo establecido, que por momentos nos lleva a pensar que es la situación más confortable.

Se trata entonces de que podamos estar atentos, estar mínimamente atentos a las circunstancias que conforman esa supuesta zona de confort y qué es lo que nos lleva a sentir y pensar que los conflictos nos quitarán la posibilidad de disfrutar y sentirnos bien.

Me gusta mucho el gerundio, el tiempo verbal que nos permite indicar que algo se está haciendo, que se está procesando, que se está realizando, que se va logrando. En una parte del diálogo con mi hijo le hablo del “ir haciéndose grande”, intentando subrayar que se trata de un proceso continuo, que no tiene fin y que cada día podemos y debemos hacer algo para continuar lográndolo.

Y que finalmente, como nos muestra la ecuación de la curva asintótica ilustrada más abajo, no alcanzaremos nunca un nivel de realización total, ni en nuestra capacidad para resolver los conflictos ni en nada; sin embargo, si logramos estar atentos a lo que vamos haciendo en cada circunstancia, cada día podremos alcanzar la posibilidad de un hacer cada vez mejor. Aún cuando nos produzca una incomodidad transitoria.

Si tenemos presente el principio de "Mejora Continua", podremos estar más atentos al hecho de que, aún cuando estemos haciendo las cosas muy bien, siempre podremos hacerlas algo mejor.

Con la idea de facilitar el tránsito por estos caminos, a lo largo del libro ofrezco conceptos, ejercicios, algunas metáforas y ejemplos de lo que podemos hacer para afrontar los conflictos como una oportunidad para crecer. Por ello el título de “El Conflicto como motor del Cambio”, en el sentido de un crecimiento personal y profesional.

Algunos de los conceptos están vinculados a la idea de desarrollar nuestro proceso perceptivo, de modo que nos permita ampliar la visión acerca de lo que ocurre en una situación de interacción, en la cual, por ejemplo dos personas con intereses contrapuestos comienzan a discutir con la idea de resolver el conflicto que les convoca.

El conflicto sólo podrá considerarse resuelto o en vías de resolución, siempre y cuando se arribe a un acuerdo. Acuerdo logrado sobre la premisa de que ambos tendrán algo por ganar y algo que ceder. No es posible resolver ningún conflicto sobre la base de que una parte termine vencedora y la otra vencida. Allí mismo quedará sembrada la semilla para los futuros conflictos.

Continuará.



jueves, 1 de junio de 2017

31

Publicaciones Semanales Breves    31     -    01 06 2017
Reflexiones sobre las situaciones conflictivas


Hace unos años atrás, en los tiempos en que viví en España, escribí un libro que se publicó allí con el título: "El Conflicto como Motor del Cambio".
En esa oportunidad me entrevistaron de un periódico con el objeto de realizar una nota sobre el libro.
Pensé que en la secuencia de estas publicaciones semanales breves podría interesar su lectura con la idea de promover algunas reflexiones sobre el conflicto.
En realidad lo que me interesa es proponer una forma no clásica de pensar en los conflictos, y en vez de buscar estrategias para "torcerle el brazo al otro", partiendo de la base de que si quedan unos como ganadores y otros como perdedores, en ese mismo acto quedará sembrada la semilla que dará origen al nuevo conflicto.
De ahí el título del Conflicto como Motor del Cambio, pues se trata de concebir al conflicto como una oportunidad para crecer.
Va a continuación entonces la nota que mencioné, que la publicaré en las próximas tres o cuatro entregas.

Artículo sobre Resolución de Conflictos para E&E

Como siempre ocurre, existe un “locus” y un “status nascendi” para el nacimiento de una idea; hay un acto que destapa algo que estaba en germen. En mi caso esto me ocurrió frente a una pregunta de uno de mis hijos, que con sus 12 años en aquel momento, una noche me pregunta: “¿Cómo es Ser Grande Papá?”. En la Introducción del libro relato lo que ocurrió a partir de esa pregunta.
Es decir que hubo un hecho, un acto, una pregunta, y hubo también una circunstancia, una disposición, que fue la apertura de ambos frente a la pregunta, la sensibilidad, la curiosidad y la posibilidad de incrementar la capacidad para percibir más allá de lo evidente, lo que estaba en juego en esa pregunta.
Mi percepción de lo que se desarrollaba a partir de ese momento hizo que se me activaran algunas memorias:

1.    Memorias teóricas que me ayudaron a comprender desde donde surgía la pregunta y hacia qué destino nos llevaría,
2.       Memorias casuísticas, de casos vistos a lo largo de mi experiencia profesional,
3.       Memorias de mi propia experiencia de vida y
4.       Memorias corporales.

Con la activación de estas diferentes memorias continuó el diálogo con mi hijo, pero además me conectó con un fuerte deseo de desplegar las ideas que hoy están plasmadas en este libro.
Se trata de concebir al conflicto como una oportunidad para crecer, para lograr un cambio con un sentido positivo, para impulsar el desarrollo personal. Pretendo ofrecer una visión no habitual del conflicto que nos permita trascender la visión negativa y limitante que solemos imponernos frente a los conflictos.
Para hacerlo he desarrollado un esquema conceptual sencillo desde el que podemos pensar sobre lo que nos ocurre a nosotros mismos y lo que le ocurre a los otros cuando debemos crear soluciones superadoras de la situación que nos convoca.
El libro está escrito en forma de diálogo y esto no es nada casual. Resulta que a lo largo de 30 años de experiencia profesional, en el rol de Coach y Consultor en un gran número de Organizaciones, he tenido la mayoría de las veces como interlocutores a profesionales formados en disciplinas de las llamadas exactas.
Mi formación de grado es como Psicólogo, por lo que con los ingenieros, los economistas y profesionales de ciencias afines a ellos, el diálogo me ha resultado muy trabajoso pero también muy enriquecedor.
"Siempre que hay una formación, al mismo tiempo hay una deformación". La formación en un tipo de ciencias en general va acompañada de una falta de formación en las otras. De tal manera que estos diálogos me han llevado a la necesidad de crear explicaciones sencillas de los procesos mentales y emocionales para ilustrar los fenómenos no fácilmente asequibles para ellos.
Así fue que me he encontrado a lo largo de los años con que he creado un agudo, incrédulo y escéptico interlocutor interno que se expresa a lo largo del libro, formulando preguntas y haciendo comentarios que muestran su dificultad para lidiar con estos temas. Algunas veces incluso con un ácido sentido del humor, con la idea de hacer más llevadero el diálogo.
De él me valgo para la mayoría de las explicaciones volcadas en cada capítulo. Intento además que esto mismo muestre algo de lo que podemos hacer con los conflictos si logramos la serenidad necesaria para convertirlos en una oportunidad para crear algo nuevo.
La idea no es que el lector aprenda psicología, sino que pueda aplicar en su vida cotidiana, algunos conceptos sencillos que serán de utilidad. Se trata de ofrecer una visión que les anime y facilite su aplicación práctica.

Continuará la semana próxima





jueves, 25 de mayo de 2017

30

Publicaciones Semanales Breves    30     -    22  05 2017
La Ilusión los Sueños, la Motivación, los Valores... (continuación)

Pasar de un círculo al siguiente en el planteo del artículo anterior, ampliar nuestra área de influencia, poder llegar con nuestras ideas, nuestras convicciones, nuestras propuestas a un círculo mayor, implica afrontar los desafíos que nos plantean los límites que conlleva toda situación en la vida.
La percepción de límites en principio nos molesta, nos fastidia, pues en general marcan un punto de fricción entre lo que queremos realizar y las posibilidades reales y concretas de hacerlo.
También debemos decir que existen límites internos y externos.
De los primeros no siempre somos conscientes, pero algunas veces, por inseguridades propias que generan ciertos temores, nos llevan a sentir y pensar que no será posible avanzar en la realización de lo que deseamos.
También ocurre con frecuencia que tendemos a culpar o responsabilizar a otros de lo que en realidad nosotros mismos no podemos o no nos animamos a hacer y preferimos permanecer en la inacción.
En general ocurre que hay un poco y un poco, como ocurre habitualmente, existen dificultades internas y externas y la combinación de ambas culminan en una suma que será limitante para nuestro accionar.
Todo esto, sumado a otras causas, termina en un malestar y rechazo a la sola idea de los límites, lo que conspira incluso en malas praxis paternas y maternas a la hora de educar a los hijos.
Nuestro habitual enojo con los límites nos impide ver que el amor no consiste solo en dar y dar y dar. Es bueno, valioso y necesario el dar, tanto como el ayudar al desarrollo de la conciencia de los límites.
Un niño que va creciendo sin reconocer que "todo no se puede", no le será fácil desarrollar su tolerancia a la frustración y tanto en la adolescencia, en su paso por la escuela, en su juventud y más tarde en la adultez, en el recorrido por la vida tanto personal como laboral, le resultará complicado aceptar los límites necesarios para lograr una interacción saludable con los otros y en la vida institucional en la que se integre.
Existe una metáfora interesante que nos invitará a revisar nuestras apreciaciones acerca de los límites.
Imaginemos que nos encontramos en la terraza de un piso 40 en un edificio y no han colocado aún las barandas que marcan el límite entre el piso firme y el vacío.
En esta situación, ¿A qué distancia del borde estaríamos dispuestos a acercarnos?
Seguramente la gran mayoría diría que permaneceríamos en la parte más central, equidistantes de los bordes.
Acto seguido son colocadas las barandas que marcan con precisión el límite entre el piso firme y el vacío, ¿A qué distancia del borde estaríamos dispuestos a acercarnos en esta nueva situación?.
Seguramente, la mayoría diría que mucho más cerca del borde; incluso habrá quienes dirán que hasta la baranda.
Lo que vemos entonces es que la percepción del límite nos permite ampliar nuestro espacio, simbólicamente en esta propuesta de imaginación está expresado el beneficio de la percepción del límite.
Entiendo entonces que puede ser útil alimentar nuestra reflexión sobre el tema de nuestra área de influencia, pues el cómo ampliarla, entre otras cosas, dependerá en buena medida de la percepción de los límites de hasta dónde puedo avanzar en cada área.


La imagen puede contener: cielo, océano, exterior y agua


sábado, 20 de mayo de 2017

29

Publicaciones Semanales Breves    29     -    15 05 2017
La Ilusión los Sueños, la Motivación, los Valores...
Hoy en una sesión, una paciente que es muy lúcida,  a propósito de ciertos planteos y reflexiones sobre los que estuvo trabajando, me pregunta sobre nuestras ilusiones, nuestras motivaciones y sobre algo que en ella surge como cuestiones vinculadas a la espiritualidad.
A la luz del momento que está viviendo, en el que se le presentan situaciones desafiantes y enriquecedoras y que implicarían cambios importantes en su vida, me resultó sumamente interesante y saludable su planteo.
¿Que son las ilusiones?, pues están fuertemente vinculadas a nuestros sueños, nuestros anhelos, expresan situaciones, muchas veces ideales, por las que sentimos que tiene pleno sentido hacer lo necesario para llevarlas a cabo.
Poder soñar es algo maravilloso y uno de los indicadores claros de salud, pues nos estimula a la creación, nos ayuda a ponernos en marcha; si estamos en estado de quietud, de excesiva pasividad, nos conecta con nuestros deseos de pasar a la acción.
Y al hablar de deseos, entramos en el segundo concepto que es la Motivación. La motivación es, como lo hemos tratado en artículos anteriores, el Deseo, las Ganas, el Motor que nos pone en marcha para poder hacer realidad nuestros sueños, concretar nuestras ilusiones.
¿Y qué es la Espiritualidad?, pues entre otras cosas, algo que está íntimamente vinculado a nuestros valores. Cuando nuestras acciones están alineadas con nuestros valores, con nuestras convicciones de lo que está bien y de lo que es bueno, para nosotros y para los otros, todo lo que hagamos cobra sentido.
Una vida llena de sentido es la que nos acerca al estado de felicidad.
Cuando algo tiene pleno sentido, las energías, la fuerza, la inteligencia, la creatividad para lograrlo aparecen solas.
Cuando andábamos por los 18/20 años, queríamos cambiar el mundo; esa era nuestra ilusión, luego, a medida que el sentido de realidad se encargaba de mostrarnos los límites de nuestro posible accionar, redefiníamos los límites y en vez del mundo, sentíamos que lo que sí podíamos cambiar era el país y con el correr de los años, el diámetro del círculo que marca el área de nuestra posible influencia iba disminuyendo.
Este dinamismo puede ocasionar frustración y estados depresivos por la imposibilidad de crear un proyecto posible que nos permita re dimensionar nuestra ilusión y ponerla en términos de lo que SÍ podemos hacer dentro del área de nuestra influencia posible., que no es poco.
Y como el desarrollo de nuestra creatividad no tiene límites, bien podemos experimentar satisfacción por los avances e ir acrecentando el diámetro de los círculos que enmarcan nuestra área de influencia.
En el centro del círculo estamos cada uno de nosotros; en el primer círculo seguramente aparecerán nuestros hijos, pareja, familia primaria y en los círculos siguientes aparecerán otros miembros de la familia, luego amigos, compañeros de trabajo o de otras actividades, vecinos, miembros de instituciones a las que pertenecemos, etc.
Luego, en la medida que nuestras ilusiones continúan invitándonos a sentirnos vitales, estimularán el surgimiento de nuestros deseos, nuestras ganas de hacer lo necesario para que nos lleven a la acción.
Rescato entonces la importancia de poder visualizar y establecer con claridad el Proyecto Posible, al que nos hemos referido en un artículo anterior.
En dicho proyecto, idealmente estarán contenidas nuestras ilusiones, quedará a la vista nuestro deseo de hacer lo que haya que hacer, podremos diseñar el mejor modo de hacerlo y seguramente todo ello estará alineado con nuestros valores.
Sepamos que tal alineamiento es el que nos llevará a experimentar satisfacción por lo que hagamos, pues en ello quedará plasmado en qué consiste nuestra contribución al mundo con lo que vayamos haciendo en las diferentes áreas de nuestra influencia.
Poder plasmar nuestros deseos en acciones concretas, también nos animará a que nuestra área de influencia crezca y podamos plantearnos desafíos crecientes, que seguramente no llegarán a cambiar el mundo, pero sin duda que contribuirán a cambiar nuestro mundo, ese sobre el que podemos ser protagonistas.


miércoles, 10 de mayo de 2017

28

Publicaciones Semanales Breves    28     -    06 05 2017
El escepticismo como enfermedad

En los primeros artículos de esta serie tocamos el tema de la percepción y dijimos que "todo se inicia con la percepción".
Si percibimos algo como problema, podremos ocuparnos de resolverlo y si no lo percibimos, puede ocurrir que nos acostumbremos a convivir con el problema, acomodándonos a las incomodidades que nos causa y/o tornándonos dependientes del mismo.
También podemos emplear uno de los mecanismos defensivos más primitivos que es la Negación, con lo cual, nos decimos y decretamos que aquí no hay ningún problema.
Con esto no habremos resuelto nada, simplemente será un intento de bajar los niveles de ansiedad y para ello y por un rato puede funcionar, pero si no hemos percibido y reconocido la existencia del problema, el problema quedará ahí.
El fenómeno de la percepción es muy interesante. Les invito a pensar, por ejemplo, que el OPTIMISMO y el PESIMISMO son dos trastornos en la percepción.
El OPTIMISTA es aquel que tiene más facilidad para ver el lado bueno, positivo, lindo, de las cosas y ocasionalmente se va dando la cabeza contra las paredes, pues en algún momento se manifestarán algunos aspectos que habían quedado ocultos.
Ocultos no porque necesariamente haya habido un intento consciente y voluntario de ocultarlos, aunque es cierto que algunas veces esto ocurre; pero no es esto a lo que nos estamos refiriendo en este momento. Simplemente comprendamos que esto puede ocurrir.
Todos hemos pasado por ejemplo, por momentos en los que nos hemos sentido divinamente bien, por ejemplo en  el período de enamoramiento, al inicio de de una relación afectiva; todo está muy bien, ella o él es una persona hermosa, divina, sensible, afectiva, inteligente, amorosa, amable, etcsss. y luego de un tiempito de relación, suelen ir apareciendo a la vista una suerte de  "pequeños defectitos" del otro.
¿Qué es lo que ocurre entonces?, que en el campo perceptivo comienzan a asomar aquellas cualidades que habían quedado debajo de puntos ciegos, y es bueno que eso suceda, pues se amplía la percepción y se obtiene una visión más realista.
A partir de ese momento se da la oportunidad de elegirse y reelegirse desde una posición de mayor madurez, de aceptarse mutuamente a partir de esa percepción más realista.
Y no necesariamente se pierde la pasión o se entra en la rutina, etc., temores que suelen estar presentes en ese período.
Como hemos dicho, también debemos hacer una mención al PESIMISMO, como fenómeno  similar al optimismo pero opuesto en cuanto a los efectos.
Así como el OPTIMISTA se va dando con la cabeza contra la pared por su visión sesgada, pensando que lo va a poder todo, no pudiendo ver las limitaciones ni los riesgos, el PESIMISTA se auto condena a arrastrar su humanidad por la vida, sintiendo que no puede, que no va a poder y entristeciéndose por esta forma de mirar la vida.
¿Cómo se superan el OPTIMISMO y el PESIMISMO?, pues con el REALISMO, que significa ampliar la visión, con la idea de lograr una percepción más amplia y completa, aportando lo que en cada caso no se percibe.
Si hemos ido desarrollando una visión negativa, que tiende a ubicarnos en el extremo del "No se puede" (del artículo anterior), debemos estar atentos que ello nos puede llevar a un estado de ESCEPTICISMO, que por las limitaciones que nos produce, se irá convirtiendo en una suerte de enfermedad invalidante, que nos sumirá en la impotencia.
Si comienzo a pensar que algo no tiene solución y luego desarrollo la convicción de que no hay tal solución, no me queda más remedio que caer en la impotencia para hallar respuestas y encontrar salidas o soluciones.
Si percibimos entonces que estamos en riesgo de que algo de esto nos ocurra, es recomendable buscar la ayuda que nos permita superar ese estado de ESCEPTICISMO, para poder recuperar la espontaneidad, el humor, la sensibilidad, la inteligencia, la creatividad, que no es otra cosa que acrecentar nuestra salud y bienestar, y colocarnos en mejor situación para hallar soluciones.
Todos padecemos en alguna medida de esta "enfermedad", del ESCEPTICISMO, que en cada caso queda circunscripta a algún área de nuestra vida. Lo importante es estar muy atentos para observar que no se extienda a otras áreas, pues si esto ocurriera, el síntoma visible, que es el estado de impotencia para hallar soluciones, se acrecentará.
En la vida adulta no hay ya nada que sea gratis; todos pagamos en alguna moneda lo que queremos lograr y siempre ocurre que lo más barato es lo que pagamos con dinero y lo más caro lo que pagamos en moneda Salud. Cuidémonos entonces.

¡Estemos atentos!

martes, 2 de mayo de 2017

27

Publicaciones Semanales Breves    27     -    29 04 2017
El Proyecto/Propuesta Posible

En diferentes momentos de nuestras vidas hemos pasado por situaciones que nos han afectado de tal manera que nos han llevado a un estado de inacción; con una clara sensación de que no podemos hacer nada para superar ese momento.
Son estados que podríamos definir como de PASIVIDAD, en los cuales nos cuesta encontrarnos con nuestros propios recursos como para afrontar la situación y hallar alguna alternativa de solución.
Desde que la psicología se ha popularizado, muchas personas utilizan términos teóricos y técnicos para referirse a otras personas tanto como a uno mismo. De tal manera que es frecuente escuchar que "estoy deprimido", "Fulano tiene depresión".
Hasta algunos conceptos con frecuencia son empleados con la pretensión de desvalorizar e incluso insultar a otro: "no seas neurótico", "sos un obsesivo", no seas histérica", etc.
Si bien ese estado de inacción, de pasividad, puede vincularse a un estado depresivo, un estado de pena, tristeza, no necesariamente es una depresión y no ayuda para nada estigmatizar con esos rótulos a nadie.
Lo que nos interesa es comprender la dinámica subterránea que genera estos estados.
Como ya hemos dicho en un artículo anterior, una forma en que se manifiestan estos estados es a través de la QUEJA.
Cuando nos quejamos por algo que nos ocurre, o que no ocurre y deseamos que tenga lugar, estamos hablando de nuestras dificultades para hallar una solución, que implica tomar alguna DECISIÓN, que idealmente nos llevará a tomar alguna ACCIÓN.
Esto significa que tendremos que asumir alguna cuota de RIESGO, lo que podremos hacer si contamos con CORAJE.
Uno de los problemas es que no hemos sido estimulados ni educados para desarrollar CORAJE; desde niños hemos venido escuchando de nuestros mayores cosas como "no te metas", "no te conviene hablar", "espera a que hable otro, cuídate", "aprende a callar para no quedar en expuesto..." y un buen etc.
Esta condición no nos ayuda a salir de la pasividad y la inacción y pasar a la PROACTIVIDAD y lo único que podemos hacer frente a esto es trabajar sobre uno mismo, para poder acrecentar nuestro coraje y teniendo en cuenta los límites que toda situación tiene, darnos a la tarea de definir acciones posibles que nos permitan ponernos en marcha para poder satisfacer nuestros deseos.
El título de este artículo, EL PROYECTO/PROPUESTA POSIBLE, nos invita a pensar que entre los extremos conformados por el "NO SE PUEDE" y los "PROYECTOS FARAÓNICOS O DELIRANTES", en algún punto siempre podremos crear el PROYECTO/PROPUESTA POSIBLE".
En el otro extremo del NO SE PUEDE, en el que se instalan personas que tienden a percibir el lado negativo de las cosas, están los que tienden a percibir solo el lado positivo, dando lugar en muchos casos a la formulación de PROYECTOS/PROPUESTAS DELIRANTES.
Buceemos entonces en nuestro interior para conectarnos con nuestras preciadas reservas de salud, entre las que están nuestra espontaneidad, que abrirá las puertas a la creatividad, nuestra inteligencia, que es nuestra visión y nuestro sentido del humor que nos ayudará a mantenernos en estado de "buena onda", frente a los picos de enojo que aparecen frecuentemente frente a las dificultades.