viernes, 4 de agosto de 2017

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Publicaciones Semanales Breves 40     -     03 08 2017
El enojo, la frustración y sus consecuencias  (Continuación)

En la publicación anterior hemos hablado de diferentes formas de manifestarse el enojo.
Las personas somos iguales unas a otras si nos miramos desde una perspectiva global, somos iguales entre sí y diferentes de otros miembros de la especie animal.
Pero si nos observamos desde una perspectiva individual, en seguida aparecen aspectos que nos diferencian.
Esas diferencias son constitutivas de cada ser; cada uno de nosotros somos únicos y esta singularidad está dada por factores excepcionales e irrepetibles, que tienen origen en los deseos de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, y podríamos seguir...; es decir, en nuestro árbol genealógico, ¿qué misión* se espera que vengamos a cumplir?.
Puede parecer sutil, pero hay abundante bibliografía que da cuenta de la importancia que tiene este fenómeno en la constitución de nuestro ser.
A lo dicho, debemos agregar:
- Nuestra constitución genética,  
- Cómo ha sido nuestra vida intrauterina,
- Las condiciones que enmarcaron el proceso del parto,
- Cómo hemos transitado la primera etapa de nuestra vida,
- Cómo han sido nuestros padres con nosotros,
- Si hemos tenido la suerte de experimentar la ternura, que es el componente más importante del amor,
- Como se ha ido configurando la dinámica en la relación entre los miembros de nuestra familia de origen,
- Qué lugar ocupamos en la línea fraterna; hijo único, primer hijo o hermano mayor, el más pequeño o hermano menor, el del medio, etc.
- Si fuimos el hijo preferido de Papá o de Mamá...
- Si fuimos deseados por ambos progenitores,
- Si fuimos deseados sólo por uno de ellos,
- Si fuimos el resultado de un accidente en la vida sexual de nuestros padres,
- Y una gran etcétera, con todas las letras.
Todo lo que ha sido mencionado está registrado en nuestro Inconsciente.
¿Y qué es nuestro Inconsciente?
Podemos decir que es el lugar en el que se albergan todas nuestras memorias con su correspondiente huella emocional, pero es mucho más que eso.
Forzando las cosas y otorgándome una licencia cibernética, que no me gusta, pero que puede ayudar a una mejor comprensión de la misión de esta estructura de nuestro psiquismo, me aventuro a decir que es como si fuera una especie de nuestro "Windows"; ahí es donde está registrado el modo singular en el que fuimos configurando todas nuestras experiencias de vida.
De cómo hayan quedado registradas cada una de dichas experiencias y de cómo las hayamos vivido, dependerá el funcionamiento de nuestros resortes internos, de cómo nos llevan a accionar y reaccionar del modo singular en que lo hacemos.
Cuando observamos desde esta perspectiva cómo respondemos al enojo por ejemplo, si lo hacemos de acuerdo a la curva 1 (artículo anterior) o a la curva 2, podremos comprender algo más acerca de los patrones de conducta que fuimos consagrando a lo largo de la vida, especialmente, en los primeros años de nuestra vida.
¿Y cómo funciona una psicoterapia entonces si alguien desea pasar del modo curva 1 al curva 2?, tal como lo planteó una lectora de estas publicaciones.
Si partimos de la base de que tales patrones no los hemos heredado genéticamente, sino que los hemos ido construyendo nosotros mismos, pues en la búsqueda de satisfacer nuestros deseos más infantiles, por ensayo y error, hemos probado diversas formas de accionar y reaccionar y fuimos consagrando ciertos moldes de conducta, que al ver que fueron efectivos, ya que nos permitían lograr lo que deseábamos, los fuimos aplicando y perfeccionando.
Entonces, volviendo a la pregunta anterior, ¿cómo funciona una psicoterapia entonces?.
Si partimos de la base de que nosotros mismos ayer hemos creado tales patrones, podemos decir que hoy, nosotros mismos los podemos modificar, los podemos transformar, los podemos recrear, en la medida en que nos vamos dando cuenta de que los anteriores han perdido efectividad, pues ya no nos resultan útiles, aún cuando lo hayan sido en tiempos pretéritos de nuestra vida, pero hoy estamos diferentes, producto del paso del tiempo.
El paso del tiempo va tallando nuestro aparato psíquico y nuestra emocionalidad, del mismo modo que va transformando cada célula que nos constituye y vamos necesitando recrearnos para poder continuar una vida camino a un creciente bienestar.
Entonces, sólo como ejemplo, si nos encontramos deseando poder pasar del modo curva 1 al modo curva 2, (tratado en nuestra publicación anterior), es que nos estamos invitando a realizar un trabajo sobre nosotros mismos para lograr ese cambio saludable.
En la próxima publicación continuaremos el tratamiento de este tema.
Hasta la próxima entonces.

*La misión es la razón de ser.


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